No saber nada más que esto
que arde, que consume
las palabras a fuego lento
la incertidumbre de saberte
y no saberte
en lo más mínimo
la certera incertidumbre
de conocer desde siempre
el sabor de tu piel
el olor desconocido y puro
de tus pensamientos.
No saber nada más que ahora
Nada más que hoy
la distancia inconmesurable
que separa nuestro beso definitivo
No saber nada
y quererlo todo
a rajatabla
en el acto
y para siempre
No saber si no
el deseo desquiciado
de un abrazo
la locura de imaginar
la calle que espera
paciente por nosotros
la hora, la luz,
el paso indiferente de los hombres
que sólo sentirán esa energía
desconocida e indefinible
que atravesará sus cuerpos
el día de nuestro encuentro.