
¿Serás tú, amor la recompensa?
Haré de ti un Dios olímpico
Confiare en lo que decidas darme y darte
Te pediré que me guíes
Justificaré en ti los dolores
Y jamás morirás, serás perpetuo
Vivirás más allá de lo que pueda ser tocado
Morarás mi mente desterrada
Protegerás eterno a los justos
Inexpugnablemente inabarcable
Amarás lo potencial y lo inadmisible al unísono
Impartirás misericordia los días amargos
Y si acaso eso no fuese suficiente
Entonces te haré hombre de carne
No habrá nada más para ser que verte
Pasión piel erótica mirada
Y te dejaré que me fricciones superficies
Tanto por fuera como por dentro
Mi piel condenada será eternamente
A sentir vida solo si así es tocada
Contaré segundos físicos tiempo objetivo
Seré hembra caderas, pechos, vientre
Atenta sedentaria recolectora de tus yemas
Desertando del arco para mamarte
Y si eso no alcanzara deberé entonces
Odiarte derribarte como ídolo falso
Destajarte, destrozarte exigir tu sangre
Pánico vorágine horror vomitivo
Y al fin saber sin duda alguna
Que no morirás nunca en mí ser
Que te sigo amando como te amo
Y me habitarás por siempre
Mi bien y (quizás) mal amado






